Si te dijera que el sabor de tus platos favoritos puede cambiar dependiendo de si estás escuchando a Bad Bunny o a Mozart, probablemente sonaría extraño.
Investigaciones en percepción sensorial, como las del psicólogo Charles Spence de la University of Oxford, han mostrado que la música influye en la forma en que percibimos los sabores. En sus estudios, sonidos más agudos se asocian a percepciones más dulces, mientras que sonidos más graves pueden intensificar sabores más amargos o profundos.
El entorno también es parte de lo que comemos
En esa misma línea, la investigación también observó que ambientes con mucho ruido pueden disminuir la percepción de algunos sabores, mientras que contextos más tranquilos permiten apreciarlos mejor. Por eso, una misma comida puede percibirse distinta según el contexto.

Pequeños detalles pueden hacer la diferencia
- Elige música que te guste.
- Prefiere un ambiente cómodo y tranquilo.
- Evita las pantallas y disfruta el momento.
Así que no, no da lo mismo lo que escuchas: si suena Un verano en Nueva York o la Sinfonía n.º 40, tus preparaciones pueden sentirse completamente distintas.
A veces, disfrutar lo bueno depende de algo tan simple como una buena playlist.
Escucha la playlist de Comer Mejor en Spotify y compruébalo.
Spence, C. (2017). Gastrophysics: The new science of eating. Penguin Books.
Spence, C. (2015). Multisensory flavor perception. Cell, 161(1), 24–35.
Síguenos en Instagram y TikTok, descubre recetas, consejos de nutricionistas y datos prácticos para hacer más equilibradas y ricas tus comidas.


